Rebeca García de la Torre

“La sexualidad contemporánea” (ensayos)

“Quizá la meta no sea hoy en día descubrir qué somos, sino rechazar lo que somos…  Debemos” promover nuevas formas de subjetividad mediante el rechazo de  esta clase de individualidad que nos  ha sido  impuesta durante siglos.”

Michel Foucault.[1]

Replica

Por Rebeca García de la Torre

Tres datos que causaron enojo e impotencia en su momento. Escuché no hace mucho decir “necesidad de replica”. ¿Qué hacer con “comentarios” que circulan como verdades? Replicar, responder oponiéndose a lo que se dice o manda. Así titulo este escrito, ante el enojo o la impotencia, replicar.

Primer dato: una compañera del servicio social (HGM) llego al consultorio con un saber, su nuevo y primer “paciente” externo, era perverso. Dice: “ayer recibí a mi primer paciente, no sé qué hacer, él dice que gusta de tener relaciones con más de una persona, hombres y mujeres; es un perverso”, y finalmente su pregunta “¿cuál es el tratamiento para ellos?”.

Segundo dato: Una noticia. “En 2003, la jueza chilena Karen Atala fue demandada ante los tribunales por su ex marido. La razón: su orientación sexual. De acuerdo con él, sus hijas no podrían estar al cuidado de su madre por ser lesbiana y vivir con su pareja en el mismo hogar de crianza de las niñas.

Karen Atala se defendió ante la instancia jurisdiccional correspondiente. Tanto en las sentencias de primera como de segunda instancia, se reconoce el derecho de la madre al cuidado y custodia de las menores.

El padre recurrió entonces a la corte suprema de Chile, la cual revocó los fallos anteriores basándose en dos argumentaciones: “aparte de los efectos que esa convivencia puede causar en el bienestar y desarrollo síquico y emocional de las hijas, […], la eventual confusión de roles sexuales que puede producírseles por la carencia en el hogar de un padre de sexo masculino y su reemplazo por otra persona del género femenino, configura una situación de riesgo para el desarrollo integral de las menores respecto de la cual deben ser protegidas” y “la convivencia entre Atala y su pareja, sitúa a las menores en un estado de vulnerabilidad en su medio social, pues es evidente que su entorno familiar excepcional se diferencia significativamente del que tienen sus compañeros de colegio y relaciones de la vecindad en que habitan, exponiéndolas a ser objeto de aislamiento y discriminación que igualmente afectará a su desarrollo personal”.[2]

Tercer dato: Conferencia relacionada con los infantes en el Hospital General de México, impartida por una “experta”, “doctora”,  “psicoanalista” y “psicoterapeuta”. Resalto lo de Doctora, psicoanalista y terapeuta por el siguiente comentario que emitió. Se hablaba acerca de las cuestiones que un bebé puede vivir desde el entorno familiar, ella dijo que la familia se conforma por un padre, madre y los hijos, cuando le cuestioné acerca de las familias homoparentales, ella responde “no son familias, no hay un padre ahí y eso traerá consecuencias en el niño cuando crezca”.

¿Qué relevancia tiene que los estudiantes o “psicólogos” tengan en su haber lecturas que cuestionen lo que circula con el nombre de “sexualidad-sexo-homosexual-lesbiana-gay? ¿Los términos homosexual, heterosexual, etc, describen una “conducta sana o insana”? ¿Qué relación hay entre un sujeto y la etiqueta?

El término “homosexualidad” surgió durante la revocación de la reforma sexual en Alemania a fines del siglo XIX. Posiblemente fue acuñado por el autor austro-húngaro Karl María Kerbeny en 1869, o bien por el médico alemán Benkert en la misma época, de quien se sabe que fue el primero en utilizarlo.[3] Conceptos como un estudio de aquello de lo que se abordó en determinada época. ¿Tiene vigencia ahora algo de 1869?, maestros, directores introduciendo lo “homosexual” como parte de un discurso que impera dentro de la cuestión médicomoral[4],  marcando así diferencias y describiendo conductas dentro y fuera de la norma.[5]. (más…)