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Coloquio ¿educación?

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Parece haber una constante en el discurso que circula por las aulas de las instituciones educativas, sin importar realmente el grado escolar. Eso que se dice apunta a la falta de interés, criterio o nula capacidad que los estudiantes tienen.

Quiénes lo refieren, el personal docente. Argumenta sentirse frustrado por no poder hacer nada en el salón de clase debido a la actitud de sus alumnos, sin embargo resulta interesante detenerse un momento y escuchar a aquel que está hablando, ¿de quién lo dice, de sí mismo o de aquellos que se encuentran frente a él?

Pues bien, Vera Schmidt propone que: “La agitación o el desorden de los niños (es) era regularmente el resultado de actitudes neuróticas inconscientes por parte de la educadora.” [1]

Haciendo énfasis en la propuesta de Vera Schmidt en cuanto a la actitud de quien se encuentra dentro de una institución, influye e impacta en el que acude a una institución educativa. Con esto ya escrito ¿no es entonces esa “apatía, rebeldía, desinterés” producto del mismo “maestro”?

¿Depende del estudiante el interés por lo que está escuchando o es acaso una invitación a aquello que le apasiona de quien se encuentra como encargado de una materia?

Si Freud nos propone como una de las tres profesiones imposibles el educar, qué se lleva a cabo dentro de las escuelas, qué hacer si tal cosa es imposible, hay algo qué hacer o hay qué hacer algo.

Ahora, diversos autores como por ejemplo Bertrand Russell, Schopenhauer, Nietzsche, han ya escrito acerca de la educación y han dejado claro el que la misma no incluye una pasión, sino una memorización hacia los conceptos inútiles. “Los educadores, en vez de escudriñar en el niño las facultades, ponderarlas y aprestarse a desarrollarlas, sólo se aplican a llenar sus cabezas de ideas y hechos extraños. (…) Siendo el punto capital de la educación el emprender rectilíneamente el conocimiento del mundo. (…) Estás nociones preconcebidas no admiten sino muy rara vez rectificación.”[2]

Si educar es imposible y no hay transmisión ¿qué es entonces lo que moviliza al que acude a encuentros, a las lecturas, a los museos, seminarios, coloquios, y al que imparte?


[1] Reich, W., Schmidt, V.  (1980) Psicoanálisis y educación 1. p.27

[2] Schopenhauer, A. Alrededor de la filosofía.  pp. 92-94